Desayunamos y sobre las 08:30 emprendimos el camino.
En este momento se incorporo Iñigo que vino directamente desde Vitoria.
El camino discurre primero por las pistas de esquí de fondo y poco a poco se asciende hasta llegar a un paso por la zona alta de una ancha garganta. Después se desciende un poco para entrar en valle muy ancho que va girando al norte.
Según nos aproximamos al fondo del valle vamos ganando altura y dejando cada vez más abajo el torrente que nace de bajo los picos.
Por fin llegamos a un gran circo formado por las grandes cimas que nos rodean.
Nuestro objetivo, el Pico Secus, se encuentra más o menos en la zona central. A nuestra derecha dejamos varios picos bajo la gran pared norte del Bisaurin y a la izquierda vemos la arista que sube hasta la punta del Aguerri. Las cumbres se cubren de nubes por momentos.
Empedremos la ascensión cruzando los grandes neveros y buscando las zonas libres de nieve. Valentín decide ponerse los crampones para coger las zonas con más nieve.
Según ganamos altura las vistas empiezan a mostrarnos las dimensiones del lugar donde nos encontramos. Fantástico.
Poco a poco subimos hasta llegar a la amplia arista que nos conduce al Pico Secus. Son las 12:00.
Después de los abrazos, apretones de mano y las obligatorias fotos empedremos el descenso, pues no podemos disfrutar de las vistas porque en ese momento estamos en medio de las nubes.
Bajamos rápidamente y al poco se despeja toda la zona, es lo que tienen las montañas.
El resto de la jornada lo empleamos para volver sin prisa hacia el refugio.
Sobre las 17:00 estábamos de nuevo en Gabardito, cansados pero contentos.
Hasta la próxima
Club Mirandés de Montaña